Cuando se van a realizar reformas en el hogar, se suelen pedir diferentes presupuestos. A veces, conseguir una obra o no depende no tanto de los precios ofertados sino también de la forma en la que se ha elaborado este presupuesto. Una buena elaboración de un
presupuesto para la construcción puede hacer que un profesional consiga o no un buen trabajo.
Hay que tener claro el tipo de trabajo que necesita el cliente para no improvisar sobre la marcha. Se tiene que realizar una estimación lo más realista posible, tanto del tiempo como del dinero necesario para llevar a cabo las obras solicitadas. Hay que tener en cuenta que los
presupuestos para la construcción no son inamovibles, ya que los precios de los materiales cambian constantemente. Además, hay que prever que pueden surgir problemas durante la obra que no se han contemplado en principio: problemas de humedad, cañerías en mal estado, disposición o creación de un muro, etc.
Para iniciar el presupuesto, hay que tomar las medidas exactas y disponer de un plano a escala. Posteriormente, se cuantifican los costes tanto de los materiales, que representan entre un 55 y un 70% de la obra, como de la mano de obra. Se tienen que escoger los proveedores con los que se piensa trabajar, valorando muy especialmente la calidad y disponibilidad de los productos.
El presupuesto requiere también una descripción detallada de los trabajos a realizar: desmontajes, colocación de pisos, ventanas, pintura, etc. Siempre que se pueda hay que intentar entregar el presupuesto en mano para poder así solucionar las dudas o preguntas que se le puedan plantear al cliente. Si se puede completar el presupuesto con fotos de otros trabajos realizados con anterioridad, se genera una mayor confianza a la vez que se demuestra la experiencia previa en obras similares.
Un punto que hay que tener en cuenta es que si la obra contempla modificaciones estructurales tales como desaparición de tabiques o cambios en fachadas o en la distribución, se tienen que solicitar las licencias pertinentes a los respectivos ayuntamientos. Para algunas de estas modificaciones hay que contar con un proyecto firmado y revisado por un arquitecto.
Los
presupuestos de la construcción tienen que contemplar el coste de trabajadores altamente cualificados y responsables, por lo que resulta ideal trabajar siempre con un grupo estable de obreros. En cuanto al tiempo de trabajo que hay que calcular, lo mejor es añadir unos días extras ya que, por lo general, se suelen producir demoras en las diferentes etapas previstas ya que pueden surgir imprevistos como los citados con anterioridad.
Otro aspecto muy importante a tener en cuenta es que, una vez aprobado el presupuesto, tiene que haber una persona que controle la ejecución de la obra. Esta persona tiene que tener los conocimientos necesarios para verificar que la obra se desarrolla tal cual estaba previsto y ser capaz de solucionar los problemas o inconvenientes que se puedan ir presentando.
Todas las obras deberán contar con unas medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores implicados en ella. Entre las medidas exigibles están la de controlar que todas las personas que trabajan en la obra lleven la protección adecuada o la de disponer de un botiquín de primeros auxilios.
Una vez aceptados, los
presupuestos de la construcción pueden cobrarse o no; esto queda a decisión de cada profesional.